Vuélvete un sannyasin, alguien inocente, renacido, limpio, que se mete momento a momento en lo desconocido. Entonces, podrás compartir.
Todo el proceso de la educación del hombre, la cultura, los condicionamientos van en sentidos opuestos: se te enseña cómo ser astuto y hábil. Se te enseña lo mental, nunca se te transmite la inocencia. Se te enseña la automatización, se te hace cada vez más automático, pues entonces te vuelves cada vez más eficiente.
Aprendes a manejar: al principio, es difícil. La dificultad no está en el manejo, ni en el coche, ni en ninguna otra cosa. La dificultad está en ti, pues debes estar alerta. Al principio, tienes que estar alerta; el peligro está latente. Debes ser consciente todo el tiempo de lo que haces. Tienes que prestar atención al tránsito, a la gente que pasa, al mecanismo; tienes que prestar atención al embrague, a la velocidad, al volante y a todo. Debes prestar atención a tantas cosas, que tu mente no puede continuar su rutinario monólogo interior. Debe prestar atención. Esto genera el problema.
Más tarde, tras algunos días, se te hace automático. Ahora, las manos hacen su trabajo, las piernas el suyo, el auto y tú son parte de un solo mecanismo, y tu mente puede continuar con su monólogo interior. Esto es lo que quiero decir cuando digo "automático". Ahora, tu cuerpo es un mecanismo: funciona. Tú serás necesario sólo en raras ocasiones. Si va a producirse un accidente, de pronto serás necesario. Entonces, tu proceso de pensamiento tendrá que detenerse. De repente se producirá un golpe, todo el mecanismo de tu cuerpo temblará y tendrás que estar allí, tendrás que prestar atención. Pero éstos son momentos raros. Cuando no es así, puedes continuar: puedes fumar, puedes cantar, incluso puedes hablar con alguien; puedes escuchar la radio o seguir con tu monólogo interior: no hay necesidad de estar allí; el manejo se te ha hecho automático.
Pero entonces la eficiencia es mayor porque, si necesitas estar atento todo el tiempo, no puedes ser muy eficiente, no puedes manejar muy rápido, pues no sabes cómo mantenerte atento. Por este factor, porque la gente no está atenta, viven vidas inconscientes. La sociedad les ha enseñado un truco: enseña a la gente a automatizar más y más cosas. Toda la educación escolar no hace más que automatizar aprendizajes en los niños. El lenguaje, la matemática: todo se vuelve automático. Puedes hacerlo sin preocuparte por ello, pues se transforma en algo mecánico.
CUANDO DIGO QUE DEBES VOLVERTE INOCENTE, ESTO ALUDE A UNA DESAUTOMATIZACIÓN. SIGNIFICA QUE, AQUELLO QUE HAGAS, LO HAGAS CON PLENA CONCIENCIA. SI ESTÁS MANEJANDO UN AUTO, ÚNICAMENTE MANEJA Y TRANSFÓRMATE EN EL MANEJO: NO HAGAS NADA MÁS, NO CONTINÚES TU MONÓLOGO INTERIOR. COMPROMÉTETE Y MANTENTE ATENTO CON TAL PROFUNDIDAD QUE NO EXISTA CHOFER, SINO SÓLO MANEJO PLENAMENTE CONSCIENTE, ES DIFÍCIL; POR ESO LAS SOCIEDADES NO SE PREOCUPARON POR ESTO. SÓLO LOS INDIVIDUOS PUEDEN ATRAVESAR UN SENDERO TAN ARDUO HAZ TODO CON PLENA CONCIENCIA. POCO A POCO, TUS AUTOMATISMOS CORPORALES DESAPARECERÁN, Y TE DESPRENDERÁS DE ESTAS AUTOMATIZACIONES. ENTONCES, FLORECERÁ LA INOCENCIA.
Material extraído de "365 meditaciones para el aquí y el ahora" de Osho.
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
La importancia del estudio de la mente desde una visión cristocéntrica
Tratar con las mentes humanas es la obra más delicada en la cual los hombres estuvieron alguna vez ocupados. Conocer las leyes de la vida y obedecerlas con toda conciencia debe ser el deber de toda persona. Se debería estudiar la influencia de la mente en el cuerpo, la del cuerpo en la mente, y las leyes que los rigen. Es necesario educar y disciplinar la mente por medio del estudio, la observación y la reflexión. Es imposible concetarse a la mende divina a menos que se ponga en uso toda facultad. Las capacidades mentales, de ésta manera, se desarrollarán y fortalecarán. Hay que hacer esto con temor y humildad a Dios y ferviente oración. La disciplina propia de la mente capacitará para utilidad de ésta en esta vida y en la venidera. Grande conocimiento es el conocerse a sí mismo. El conocimiento propio lleva a la humildad y a confiar en Dios, pero no reemplaza a losesfuerzos para el mejoramiento de uno mismo. El que comprende sus propias deficiencias no escatimará empeño para alcanzar la más alta norma de la excelencia física, mental y moral.
Se debe tratar constantemente de progresar más y aplicar mejores métodos. La vida es de contínuo desarrollo. Ésto realizadfo bajo la tierna mirada de Dios dará frescura y un poder vivificante que despierta e inspira. Si se perfecciona la mente hasta lo máximo de nuestra capacidad, continuaremos durante las edades eternas estudiando los caminos y las obras de Dios, y sabiendo más acerca de él.
La mente debe ser disciplinada, educada y preparada. Muchas veces es necesario desechar la preparación y la educación de toda la vida, a fin de poder aprender en la escuela de Cristo. El corazón debe ser enseñado a premanecer firme en Dios. Todo acto, toda palabra, todo pensamiento, tiene que estar de acuerdo con estos principios.
Los que llegan a ser discípulos de Cristo encuentran que se les proporciona nuevos motivos de acción y que adquieren nuevos pensamientos, de los que deben resultar nuevas acciones, no obstante, todo esto sólo podrá ser el resultado de conflictos. Sólo se puede progresar a través del conflicto. Hay tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, que deben ser vencidas. El triunfo sobre el yo y el pecado es de más valor que lo que la mente puede estimar.
Debe ser de vital importancia adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos. Es necesario desarrollar y educar toda facultad mental y física, y se debe hacer todo lo necesario para fortalecerlas.
Se debe tener presente que la educación es un proceso que debe proseguir toda la vida, cada día se debe aprender algo y poner en práctica el conocimiento adquirido.El cultivo del intelecto no ha de ser impedido por la pobreza, el orígen humilde o las consiciones desfavorables, un propósito resuelto, un trabajo persistente y la cuidadosa economía del tiempo capacitarán a los hombres a adquirir los conocimientos y la disciplina mental que los capacitarán para casi cualquier posición de influencia y utilidad. Mediante el cultivo de las facultades se pueden adquirir capacidades para realizar el mejor servicio. Entonces éstos serán solicitados en todas partes y serán apreciados en todo lo que valen.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente. La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia.
Hay que decidirse a ser útiles y eficientes, cabales y fieles, en todo lo que se emprenda. Es necesario combinar el estudio con el trabajo manual útil, y a través del esfuerzo fiel, la vigilancia y la oración se podrá adquirir sabiduría de orígen celestial. De esta forma se elevará el carácter, se adquirirá una influencia sobre otras mentes, para guiarlas al sendero de justicia y santidad.
La empresa de ganar la vida eterna es superior a toda consideración terrenal. A fin de conducir a las almas a Cristo, debe conocerse la naturaleza humana y estudiarse la mente humana. La reflexión cuidadosa y la ferviente oración capacitará para saber cómo acercarse a los hombres y mujeres a fin de presentarles el gran tema de la verdad. Mediante las provisiones de la gracia divina se podrá alcanzar casi la excelencia de los ángeles.
"Clama a mí, y yo te responderá, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces" Jeremías 33:3.
Material extraído del libro "Mente, carácter y personalidad" Tomo I de Elena G. de White.
Se debe tratar constantemente de progresar más y aplicar mejores métodos. La vida es de contínuo desarrollo. Ésto realizadfo bajo la tierna mirada de Dios dará frescura y un poder vivificante que despierta e inspira. Si se perfecciona la mente hasta lo máximo de nuestra capacidad, continuaremos durante las edades eternas estudiando los caminos y las obras de Dios, y sabiendo más acerca de él.
La mente debe ser disciplinada, educada y preparada. Muchas veces es necesario desechar la preparación y la educación de toda la vida, a fin de poder aprender en la escuela de Cristo. El corazón debe ser enseñado a premanecer firme en Dios. Todo acto, toda palabra, todo pensamiento, tiene que estar de acuerdo con estos principios.
Los que llegan a ser discípulos de Cristo encuentran que se les proporciona nuevos motivos de acción y que adquieren nuevos pensamientos, de los que deben resultar nuevas acciones, no obstante, todo esto sólo podrá ser el resultado de conflictos. Sólo se puede progresar a través del conflicto. Hay tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, que deben ser vencidas. El triunfo sobre el yo y el pecado es de más valor que lo que la mente puede estimar.
Debe ser de vital importancia adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos. Es necesario desarrollar y educar toda facultad mental y física, y se debe hacer todo lo necesario para fortalecerlas.
Se debe tener presente que la educación es un proceso que debe proseguir toda la vida, cada día se debe aprender algo y poner en práctica el conocimiento adquirido.El cultivo del intelecto no ha de ser impedido por la pobreza, el orígen humilde o las consiciones desfavorables, un propósito resuelto, un trabajo persistente y la cuidadosa economía del tiempo capacitarán a los hombres a adquirir los conocimientos y la disciplina mental que los capacitarán para casi cualquier posición de influencia y utilidad. Mediante el cultivo de las facultades se pueden adquirir capacidades para realizar el mejor servicio. Entonces éstos serán solicitados en todas partes y serán apreciados en todo lo que valen.
Se necesita mucha sabiduría para tratar las enfermedades causadas por la mente. La simpatía y el tacto serán muchas veces de mayor beneficio para el enfermo que el tratamiento más hábil administrado con frialdad e indiferencia.
Hay que decidirse a ser útiles y eficientes, cabales y fieles, en todo lo que se emprenda. Es necesario combinar el estudio con el trabajo manual útil, y a través del esfuerzo fiel, la vigilancia y la oración se podrá adquirir sabiduría de orígen celestial. De esta forma se elevará el carácter, se adquirirá una influencia sobre otras mentes, para guiarlas al sendero de justicia y santidad.
La empresa de ganar la vida eterna es superior a toda consideración terrenal. A fin de conducir a las almas a Cristo, debe conocerse la naturaleza humana y estudiarse la mente humana. La reflexión cuidadosa y la ferviente oración capacitará para saber cómo acercarse a los hombres y mujeres a fin de presentarles el gran tema de la verdad. Mediante las provisiones de la gracia divina se podrá alcanzar casi la excelencia de los ángeles.
"Clama a mí, y yo te responderá, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces" Jeremías 33:3.
Material extraído del libro "Mente, carácter y personalidad" Tomo I de Elena G. de White.
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