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jueves, 22 de julio de 2010

Legislando por la igualdad...

CONCEPTOS DE LA SENADORA LILIANA FELLNER DURANTE EL DEBATE SOBRE LA IGUALDAD DE DERECHOS PARA ACCEDER AL MATRIMONIO CIVIL

* Seguramente, en esta larga sesión que hoy vamos a tener, escucharemos hablar de muchas cosas. Pero de lo que realmente vamos hablar, de la esencia, lo que finalmente estamos tratando, es de uno de los derechos fundamentales que todos tenemos como personas, que es el derecho a la igualdad; el derecho que tenemos como habitantes de este suelo argentino a la igualdad ante las leyes de este Estado, que por otro lado es un derecho consagrado en nuestra Constitución, que hemos ratificado a través de una serie de tratados internacionales.

* Llama la atención cuando se dice que este proyecto desprecia el tema de la mujer. Y si uno empieza a investigar sobre este tema, en realidad podrá comprobar que en muchas partes del Código Civil se habla de padres, y no por eso las madres no estamos involucradas, como por ejemplo en lo vinculado con el cuidado y la manutención de nuestros hijos. Yo he sido una madre sola, he criado a mis tres hijos y cuando en la escuela me decían que había una reunión de padres, yo me sentía involucrada, yo era parte de esos padres.

* Ahora bien, antes de entrar de lleno en el dictamen de la Cámara de Diputados, quiero, en nombre de mi bloque, agradecer a todas las personas que han participado, en nombre propio o en el de alguna institución u organización, ya sea con su presencia o con su palabra, de las distintas audiencias públicas que hemos tenido en este Senado y en las distintas provincias. También a aquellos que, a través de notas, e-mails, llamados telefónicos y material de lectura, nos han hecho conocer su postura y sus reflexiones sobre este proyecto, en especial a aquellas personas que muchas veces han hablado de la vida y nos han explicado cuál es su percepción y cómo debería ser vivida, de acuerdo a cómo ellos piensan que esta sociedad debería ser. A todas esas personas, les envío mi sincero agradecimiento por su aporte.

* Dicho esto, quiero pasar directamente al tratamiento del dictamen que tiene media sanción de la Cámara de Diputados y que es el que hoy nos ocupa realmente. El proyecto en cuestión propone la reforma de diversos artículos del Código Civil, con el fin de permitir que personas del mismo sexo puedan acceder al matrimonio civil con iguales efectos. Es decir, con iguales derechos y con iguales obligaciones, como tienen hoy las personas de distinto sexo cuando acceden al matrimonio civil.

* Una de las disposiciones centrales de la reforma aprobada por la Cámara de Diputados es la modificación del artículo 172 de ese Código Civil, que establece como requisito para el matrimonio el consentimiento expresado de “hombre” y de “mujer”. En el proyecto se reemplazan estas palabras, “hombre y mujer”, por “contrayente”; y en los artículos siguientes se reemplazan las palabras “marido y mujer” por “cónyuges”. Luego, el dictamen establece una serie de adecuaciones a todos los otros artículos del Código Civil que hablan también de “hombre” o de “mujer”, de “marido” o de “mujer”, reemplazándolos por la palabra “cónyuges”.

* Y el dictamen que hemos aprobado termina con una cláusula aclaratoria o, mejor dicho, de interpretación, en la que se establece que todo nuestro ordenamiento jurídico tiene que entenderse en el sentido de afirmar los mismos derechos y obligaciones, tanto para matrimonios de personas del mismo sexo como de distinto sexo, siempre refiriéndome a matrimonio civil, lógicamente. Esto es lo que viene de la Cámara de Diputados; a lo mejor en una abreviación muy pequeña, pero es básicamente es esto.

* Lógicamente, esta iniciativa nos invita y nos exige reflexionar y llevar a la práctica cuestiones básicas referidas a los derechos humanos. Bien ha dicho la senadora Negre de Alonso que esto ha dado margen a un gran debate que, con el tiempo ha ido aumentando día a día en intensidad. Se han ido incorporando conceptos nuevos. Algunos sumamente válidos, algunos de gente que evidentemente había estudiado con detalle lo que vino de Diputados.

* Sin embargo, no podemos decir que todo ha sido así. Hemos visto cuestiones muy parcializadas. Hemos visto, sentido y escuchado opiniones cargadas de prejuicios, de estigmas, de falsedades, de hipocresías y de muchos otros argumentos. También, a mi entender, y con todo respeto, hemos escuchado muchos argumentos que tienen más que ver con dogmas de fe que con lo que realmente estamos tratando, que es la reforma del matrimonio civil, una institución civil. Estamos modificando leyes civiles en un Estado laico. Eso es lo que estamos haciendo.

* De ninguna forma, de ninguna manera, nosotros, los legisladores, podríamos estar legislando sobre un matrimonio confesional. De ninguna manera podríamos introducirnos en eso. Estamos legislando sobre el matrimonio civil, institución civil para un Estado laico. Eso es lo que estamos haciendo. Un Estado que es diverso, claro que sí. Y de acuerdo a cómo respetemos y cómo entendamos esa diversidad, vamos a evolucionar como sociedad, señor presidente. Es la única forma.

* El matrimonio civil es una construcción. No cabe ninguna duda. Ha sido modificado a través del tiempo. El matrimonio civil es una construcción social, cultural y económica en un determinado tiempo y en un determinado espacio. Y al ser fruto de una construcción social y cultural tiene un carácter dinámico porque la base es el hombre; y éste es un ser cambiante en el tiempo, social y culturalmente. Entonces, el matrimonio civil es un concepto que está al servicio del hombre. De ninguna manera el hombre puede estar al servicio de un concepto, como en este caso es el matrimonio civil. Por lo tanto, es perfectamente admisible su modificación en tanto le resulte beneficioso a una realidad que ya existe en una sociedad.

* Tengo algunos ejemplos muy claros para ver cómo ha ido cambiando este concepto de matrimonio, adecuándose a la realidad de las distintas épocas. Antiguamente, los padres arreglaban los matrimonios de los hijos. Justamente por eso, el artículo 172 del Código Civil dice que el matrimonio exige el consentimiento expresado. Hoy eso resulta una obviedad, pero tiene que ver con esto que estoy diciendo, que antiguamente los matrimonios se arreglaban entre los padres, que decidían con quiénes se debían casar esos hijos y esas hijas. En algunos estados era impensable que dos personas de distinta raza se pudiesen casar, y hoy lo estamos viendo. Era impensable que no fuera indisoluble.

* Y todo ha ido variando, porque las implicancias y lo que significa ese matrimonio se ha ido adaptando a las realidades distintas de esta misma sociedad, a situaciones diferentes y, en muchos casos, a derechos que han sido ganados por esta sociedad. De ninguna forma se puede seguir con el concepto que el matrimonio civil es estático. Al revés, tiene que ser en beneficio de esta sociedad que va cambiando. La realidad, señor presidente, lo real, lo que vivimos es que la homosexualidad existió desde siempre y existe en nuestra sociedad. Hay un grupo de personas que elige llevar adelante su proyecto de vida con otra persona del mismo sexo. Y en este sentido, lo que estamos haciendo es legislar sobre una realidad preexistente. El principio fundamental y el derecho de que todos somos iguales ante la ley no puede ser alterado ni se le pueden poner trabas arbitrarias.

* Tenemos que explicar muy bien y justificar perfectamente por qué estamos diciendo que hay personas que no pueden tener ese derecho fundamental de igualdad ante la ley. Y esto nos llevó a preguntarnos, y aquí cabe señalar que ha sido muy bueno lo que pasó en las audiencias, cuáles son los argumentos para privar a un grupo humano, a un grupo de personas, de ese derecho. Acá no quiero hablar de minoría porque creo que es más digno hablar de diversidad. ¿Por qué y con qué justificativo privamos a un grupo humano de ese derecho fundamental de igualdad ante las leyes civiles?

* Hemos escuchado muchos argumentos y permítanme leer algunos de ellos. Se dijo, por ejemplo, que el matrimonio es una institución natural entre un hombre y una mujer; que el matrimonio lleva implícito la procreación, algo que no podrían hacer los homosexuales. Se habló muchísimo de la tradición, y hasta se sostuvo que los homosexuales son promiscuos, infieles e incapaces de tener vínculos en el tiempo. Frente a ello, yo pregunto: ¿cómo estamos los heterosexuales? ¿No será que eso depende de las personas y no de su elección sexual? Aclaro que esta última es una reflexión personal.

* También dijeron que hay que tratar de igual a los iguales y de diferente a los diferentes. A la vez, y esto quiero tratarlo con mucha precaución, hay quienes sostienen que se desnaturaliza el concepto de familia. Pues bien, más adelante me voy a referir en particular a este concepto, porque es muy caro al sentimiento de absolutamente todos los argentinos. E, incluso, hasta se ha hablado de guerra santa. Yo ya dije cuál es mi postura con respecto al matrimonio civil: sostuve que es una construcción social, económica y cultural. Porque si no fuese así no hubiera tenido cambios en el tiempo; porque si es lo natural, tendría que ser armonioso y previsible, y día a día sabemos que no es así.

* En este tema yo comparto plenamente las palabras de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ella dijo que este tema que hoy estamos debatiendo en unos años más será visto como una discusión casi anacrónica. Porque, en definitiva, lo que hace la ley del matrimonio igualitario no es obligar a la gente a que se case con las personas del mismo sexo, sino que simplemente toma en cuenta una realidad preexistente.

* En 1987, cuando durante la presidencia del doctor Raúl Alfonsín se sancionó la reforma del Código Civil, mediante la cual se admitió el divorcio vincular, seguramente los legisladores que votaron en aquel momento no atentaron contra la familia, ni crearon una situación nueva, ni obligaron a la gente a divorciarse, sino que simplemente tomaron nota de un dato de la realidad, de algo que ya existía en la sociedad. Pues bien, ese dato era que existían matrimonios que ya no estaban juntos; o sea, personas que habían decidido que se había acabado ese matrimonio y sus integrantes estaban separados de hecho. Inclusive muchos de ellos habían formado nuevas parejas. Así, con la ley de divorcio vincular pudieron volver a casarse y formar nuevamente familias, familias distintas, pero nuevamente familias.

* A partir de aquella oportunidad, con el tiempo quedó demostrado que no todo el mundo se divorcia, que no corrieron todos los matrimonios a divorciarse, sino que sólo se divorciaron aquellos que vivían una realidad especial y quienes después, a lo mejor, volvieron a contraer matrimonio. ¿Quiere que le diga lo que pienso en verdad, señor presidente? No creo, realmente no lo creo, que una persona vaya a hacerse homosexual porque ahora le dicen que está permitido casarse en matrimonio civil; realmente, no lo creo. No creo que eso sea posible y tampoco creo que haya en los registros civiles una avalancha de personas homosexuales que se quieran casar. No lo creo. Lo van a hacer aquellos que lo quieran hacer. Esa es la realidad.

* Por otro lado, quiero decir que yo no comparto la modificación sobre la que se está hablando. Esto no agravia los derechos de los terceros, la moral y el orden público. Hay una realidad que no cambia. Solamente les estamos dando la posibilidad de igualdad ante la ley, nada más. Simplemente les estamos dando derechos a aquellos que los tenían restringidos.

* Otro tema es la adopción. Yo mencioné el eje de la realidad y voy a parar un poquito acá, en el tema adopción, por algo que dijo la senadora Negre de Alonso con respecto a la educación. ¿No es mejor enseñarles a nuestros hijos la realidad que existe en nuestra sociedad? Lógicamente, cuando se empieza a hablar y se toma un texto, y se dice un pedacito de acá y otro pedacito de allá, se mezcla absolutamente todo. Cuando se habla de los estereotipos, ¿no se está hablando de que la mujer solamente tiene que estar en la casa cocinando y atendiendo al señor que se va a trabajar? Se habla de eso, no de que se puede elegir qué sexo lleva una persona. De eso se trata cuando se habla sobre el tema en la educación.

* Pero vuelvo al tema de la adopción. En este caso podemos hablar de algo que también ya es una realidad. Por ejemplo, para adoptar, el Código Civil no exige orientación sexual, no lo dice en ninguna parte. Por lo tanto, se dan casos de personas solteras, como sí lo permite la ley, que pueden adoptar. Y fíjense que algunas de esas personas solteras, algunas, no todas, pueden ser homosexuales. Entonces, por ley hoy los solteros homosexuales pueden adoptar. Esa es la realidad en la que estamos. Lo que sucede es que, en el caso que una persona soltera homosexual adoptante, después forme pareja, sólo un de ellos queda anotado como adoptante. Si algo pasa con esa persona, el niño queda desprotegido, aunque junto a ella haya habido una pareja de esta persona que lo adoptó.

* Realmente, en ese sentido, quiero aclarar algo de lo que se ha hablado muchísimo. ¿Quién no puede decir que sí al derecho de un niño a tener mamá y papá? ¿Cómo que no? Se ha hablado tanto de esta cruda realidad de chicos que no tienen hogar, de chicos que están esperando poder ingresar a una familia para tener amor, contención. ¡Se ha hablado tanto! Pero, con toda crudeza, quiero aclarar que aunque no aprobemos este proyecto de ley, aunque digan que no a la igualdad de derechos de personas, los solteros homosexuales van a poder seguir adoptando y van a poder seguir criando ese hijo.

* Será el juez, finalmente, quien con todos los instrumentos y elementos de valor que tenga, el que determinará quién será el adoptante de ese chico; teniendo en cuenta, desde luego, el interés superior del niño. Esto sucede hoy y va a seguir sucediendo, exista o no esta ley de matrimonio civil igualitario. Es la realidad.

* Por último, el tema de fertilización asistida, de la que tanto se ha hablado. No saben con qué alegría yo escuchaba hoy a la senadora Escudero hablando del 50 por ciento de las madres solas que crían a sus hijos. Hace tanto tiempo que en este Senado he presentado un proyecto de ley para aquellas personas que no quieren, no tienen ganas de ir al matrimonio y quieren tener un respaldo jurídico que no será igualitario al matrimonio, sino parecido. Este proyecto nunca se lo trató en esta Cámara. De golpe, ahora están todos preocupados por legislar sobre eso. ¡Qué alegría, señor presidente, que podamos avanzar también en aquellos temas!

* Y también en este tema, el de fertilización asistida, porque ya es usado por muchas parejas y es usado por parejas heterosexuales. Y muchas veces, en parejas heterosexuales hay hijos que genéticamente no son iguales a su mamá ni a su papá, porque han sido engendrados por fertilización asistida. En el peor de los casos, genéticamente ni igual al papá y a la mamá que los cría. Señores senadores: tenemos que legislar también en eso porque es una realidad.

* Señor presidente: en este proyecto como nunca, y lo hizo también la senadora Negre de Alonso, se habla desde lo personal. "Yo he pasado...", "yo siento que..." es hablar desde lo personal. Y es lógico que esto suceda, pues es un tema relacionado a cosas muy profundas, que hacen a la esencia del ser humano y en las que lo personal, lo de "hombre" o "mujer", tiene muchísimo que ver. En consecuencia, lo que expresaré a continuación, lo haré en forma personal: como Liliana Fellner, senadora por la provincia de Jujuy.

* Yo vivo en la provincia de Jujuy, un lugar donde, al parecer, las cosas suceden muy lentamente. Asimismo, la jujeña es una sociedad que todavía está discutiendo si para ocupar cargos legislativos provinciales, las mujeres deben estar contempladas en una ley de cupos. Nunca se llevó al recinto un proyecto de ley provincial con respecto al cupo de la mujer. Esa es mi provincia −y lo digo orgullosamente−, magníficamente diversa. Y en esa diversidad crecemos.

* La senadora Negre de Alonso hizo referencia a las audiencias. Por lo tanto, yo me referiré a la audiencia que se realizó en mi provincia. En principio, les agradezco a las jujeñas y jujeños que se presentaron para exponer en esa audiencia. Sin embargo, también debo decir algo con respecto a esto, caso contrario no me quedaría tranquila. La audiencia comenzó un poco tarde porque, en la gobernación, la senadora Negre de Alonso, el senador Jenefes y yo nos entretuvimos hablando acerca de algo de lo que todos estamos orgullosos: del Obispado, es decir, donde vive nuestro monseñor. Verdaderamente, se trata de una casa preciosa, ubicada frente a la Plaza Belgrano. La senadora Negre de Alonso había estado desayunando, antes de la audiencia, con el monseñor de mi provincia. Entonces, hablábamos de la casa, de cosas generales, etcétera, y se nos hizo tarde para la audiencia.

* Comenzó tarde la audiencia en mi provincia, y me acuerdo de los nervios de la senadora Negre de Alonso. Es cierto que habló mucha gente en contra. Pero una vez finalizada −la tuvimos que dar por culminada muy apurados−, un grupo de gente me comentó que se había quedado sin hablar. Eran muchos, y todos entendieron que no había tiempo suficiente. Ante esa situación, hicimos una nueva reunión −no una audiencia como la de la Comisión de Legislación General− en una de las ciudades más grandes del interior de Jujuy; y allí se siguió hablando del tema. En ese sentido, le comento a la senadora Negre de Alonso que algún día habrá que agregar esas expresiones, porque ella vio sólo una parte de lo que sucede en Jujuy.

* Nosotros, que caminamos la provincia, sabemos que hay otra parte de la sociedad; y a esa parte la pude escuchar en esa ciudad, por fuera de la audiencia de la Comisión de Legislación General. Por lo tanto, este tema depende de cómo se lo mire. Soy católica, apostólica y romana. Soy una mujer heterosexual y orgullosa madre de tres hijos. Creo firmemente en la familia, pero también pienso que esa familia va mucho más allá de una unidad jurídica, social y económica. Adhiero fervientemente al concepto de familia como primer núcleo de solidaridad dentro de una sociedad porque, a mi entender, la familia es, ante todo, una comunidad solidaria de amor, y sobre todo, de comprensión y tolerancia.

* Por estos conceptos, y porque creo que, como senadores, tenemos la obligación de legislar por la igualdad de los que viven y habitan en este territorio argentino −ante las leyes del Estado nacional− les pido a mis pares que acompañen el proyecto en consideración.

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